martes, 28 de febrero de 2017

Colegas o amigos, todos quieren tu pepino


Cuando se es gay en un entorno eminentemente paleto, retrógrado y homófobo, las posibilidades de ser una persona cabal y que elimine de los canales de su televisión cosas como 13tv o telecinco, se reducen bastante. Para los que no lo sepáis, 13tv es un sitio donde se venera a Franco y a Rajoy, y en medio de un debate te intentan meter un rosario bendecido por un santo a 200 €. Por otro lado, telecinco es el lugar donde para presentar un programa tienes que ser marica (lo cual nos mola) y entre cuya programación encontramos el único programa donde entras hecho un pordiosero, y sales hecho un eccehomo.

Este vino está bendecido por San Filiberto, y me lo voy a tomar mientras me follo a Popchubby.
Si sales ileso de tanta mierda, te darás cuenta de que en tu entorno tratan de facilitarte la vida usando términos que jamás usaría en su lenguaje habitual, para evitar entrar en un conflicto con tu sexualidad. Ellos te drirán que es para no hacerte sentir incómodo, pero en realidad quien tartamudea porque no es capaz de llamar novio a tu Manolo, son ellos.

Yo solo tartamudeo cuando me las trago de dos en dos.
Por ejemplo: colega. Igual alguna vez vosotros os habéis cruzado con un amigo, un familiar o vuestro compañero de trabajo (quienes tengáis trabajo, el resto tendréis peluquerías o escribiréis libros) y os habrá hecho la preguntita absurda: ¿Y cómo está tu colega?
Veamos, si estuviéramos en el Bronx, o en medio de un partido de baloncesto, pues lo mismo usar esta gilipollez no está fuera de lugar. Pero ¿os imagináis que fuéramos heteros y al encontrarnos con nuestra tía la del pelo lacio y labios operados, nos preguntara por nuestra colega? No tiene sentido y además, le responderíamos que no es mi colega, si no el chochito que me como todas las noches, que eso queda como muy macho y viril, y a los familiares así de encefalograma plano impresiona bastante.
Somos colegas ¿lo pillas bro? Dáte la vuelta y no seas madafaca...
Otra palabra muy usada: compañero. ¿Compañero de qué? ¿De clase? ¿De aventuras? ¿De mamadas? ¡Pues claro que sí! ¡somos compañeros de mamadas! y a poco que el que te lo preguntase fuera un poquito abierto se apuntaba al carro, que os lo digo yo. No hay nada peor que usar este término para referirse al tío que te encula con fiereza todas las tardes. Hace que cuando vuelvas al trabajo y te pregunten por tu compañero te sientas sucio.

Aquí el compañero me dice que esta noche me lo trago todo, que si te apuntas al compañerismo.
Pero de todas las palabras que se usan en el entorno más conservador para referirse al tío gordo que se abre de patas para que se la metas, la que me gusta más es amigo. ¿Vas a salir con tu amigo al cine? ¿Tu amigo viene a la boda? ¿Vas a cenar con tu amigo en un restaurante muy caro el día de los enamorados? Claro. Si lo normal es ir a cenar con tus amigos el día de San Valentín, después de haberos pegado una ducha tras un buen partido de rugby en un campo encharcado y lleno de barro hasta la bandera. Los jabones con tanto barro se caían al suelo que no veas...
Como también es de todos conocido que a las bodas vas con tu mejor amigo. Ese tan especial al que la mayor parte de las solteras mirarán en el convite, y al que el pobre dispensará una sonrisa y las retirará con la mano para ver con más claridad el culo de Paco, el ganadero de la familia con dedos como pollas.
Ejemplo de amigo que todos tenemos en casa esperándonos en bolas para jugar al teto.
En fin, con lo bonito que es no mostrar complejos ni tonterías, y llamar a tu novio así, novio. O empotrador, o come almohadas, o traga lefa. Si es que cualquier cosa es mejor que compi o amigo. Si la gente ya sabe lo que hay, ¿para qué andar con eufemismos baratos? Venga, a partir de hoy, a la persona que al ir con vuestro novio/ amante/ conocido/ amigo la llame colega, dadle un pollazo en la boca y exclamad a los cuatro vientos: ¿te refieres a este pedazo de homosexual que me va a taladrar con la polla cubierta de saliva? Veréis cómo se le quitan las ganas de andarse por las ramas... de un pollazo.
¡Ei colegas! ¿Me dejáis ser vuestro amigo? Es que me he quedado sin compañero de juegos...

miércoles, 22 de febrero de 2017

Me cago en Whastapp. Con cariño.

Ayer me metieron en un grupo de Whatsapp. Nadie me forzó, es decir, no hubo una persona que me tirara del brazo ni me pusiera una pistola en la entrepierna sugiriéndome que me uniera a su grupo, pero después de un par de días machacándome con el tema, opté por morder el anzuelo y agachar la cabeza.
Entre las múltiples preguntas a las que fui sometido para llevarme al lado oscuro destaco las que me parecieron mas humillantes:

Así estamos todo el día en contacto y estamos más unidos.


A ver, que yo no quiero estar más unido, que si te quieres unir a mí me llamas por teléfono o tomas un café conmigo, pero porque compartamos un vídeo o la foto del negro por whatsapp no me voy a unir más. De hecho voy a vomitar.

Si te molestamos, con poner el grupo en silencio es suficiente :-)


O sea, que si lo pongo en silencio no me entero de las gilipolleces que van a soltar en ese momento y voy a tener que leerme los 458 mensajes que tengo pendientes, de los que 400 son «jajajaja», 50 son emoticonos y los ocho restantes son fotos del negro, pollas y chistes rancios. Creo que paso.

Con lo bien que lo pasamos contigo y lo antipático que eres al no estar en nuestro grupo, ¡jopetas!


Es para decirle, oye monina, que si lo pasáis bien conmigo es porque no me llevas en tu móvil mientras estás cagando, ni tengo que ver las fotos de los últimos vinilos mega ultra elitistas adquiridos en la tienda donde el Sr. Peltzer compró a Gizmo.


El caso, como os digo, es que al final por no parecer más ridículo de lo que ya soy, accedí a estar todo el día comunicado con MI GENTE. Es guay al fin y al cabo. Hoy por ejemplo, alguien hizo garbanzos con chorizo y mandó una foto de un plato de los chinos sobre un mantel raído. Jugué a averiguar cuánto tiempo tardaría alguien en hacer el chiste de los pedos y sobre lo de propulsarse así hasta el trabajo. 10 Segundos. Lo que no acerté fue la persona que nos engalanó con semejante comentario ingenioso, más que nada porque no tengo a casi nadie de ese grupo anotado en mis contactos y como la gente es taaaan original, pues vete a saber quién es «Chicharita,siii».


Lo siento pero paso de whatsapp. No lo aguanto más, y me he hecho el propósito de salirme mañana con cualquier excusa, como por ejemplo que mi móvil tiene muchos virus y que no quiero contagiarles, o que son tan importantes para mí que ya no voy a poder dedicarles tanto tiempo pues me he apuntado al gimnasio...

O la verdad, coño, que no me sale del potorro estar mandando fotos por Growlr y que en una de esas me confunda y le envíe mi corrida a ese grupo de mierda en vez de al gordo con el culo en pompa.

sábado, 11 de febrero de 2017

Takayama, mi gordito japo pasivorro


Como amante del rollo japo, del sumo y de los gorditos asiáticos de pubis asilvestrado, siempre estoy ávido de nuevos descubrimientos que me permitan indagar un poco más en su enigmática cultura.
Inocentes infantes...si os lo habéis creido es que no sóis lectores asiduos del blog. En realidad lo que me apetecería es trajinarme a alguno de estos efebos orientales de piernas hercúleas y rabo juguetón, que el producto patrio está muy repasado ya.

En youtube he encontrado al japonesito que podría cumplir mi sueño de probar de primera mano el producto asiático. Como todavía estoy en el nivel A1 de japonés en la escuela de idiomas, no he podido descifrar el sentido de sus palabras ni el por qué de lo dantesco de la situación que se plantea, la verdad es que como hacían tanto ruido, quité el sonido y dejé que las imagenes hablaran solas y enamorasen mi corazón.

Taparrabos y bola de navidad adjuntada. ¿Qué queréis que os diga?
Mirad qué gracioso se pone lenvantado el puñito, no me digáis que no es para comérselo...
Al gordito le va el sado y se deja pegar por el chaser. Menuda guarra.
Si, lleva esas sandalias cutres para la playa que también sirven para estar por casa. Se lo perdono porque lleva calcetines y está muy mono con ellos puestos.
Culo tragón jugoso. Pasivorro, vamos.
Para el que tuviera dudas de su pasividad. El gordito cuco del fondo también tiene que tener un culito jugoso
Y ahora os dejo el video para que disfrutéis del producto típico japo en toda su extensión. Lo podéis visionar en 1080 p que es otra de las ventajas de vivir en las islas más avanzadas tecnológicamente del mundo. Si fuera hecho en España estaría pixelado y habría tíos jugando al fútbol o pinchando en una disco en plan malote.


En otro video que he encontrado de Takayama (lo voy a llamar así porque me parece un nombre muy exótico) nos muestra otra faceta muy cachonda de su personalidad: el uso de calzoncillos a un euro de los chinos, raídos y blancos, que me ponen bastante. Supongo que Takayama es una especie de showman de baretos japos y a esta gente le tiene que ir el rollo este de que un pavo obeso salga medio en bolas, porque hay unas conejitas colegialas orientales en la pista, y cada vez que Taka (es que me he cansado de escribir Takayama) se pone a cutro patas, las pobres pierden el chichi en ver cómo es el culo de mi amante...

Culazo, piernacas, espalda... Un 10 en mi escala de asiáticos follables.

Sobaquera sexy. Ni mucho ni poco, y seguro que huele a shushi.

De huevera va bien provisto también. Seguro que suena "clon con" cuando lo están mancillando.

¿Que os parece un poco rudo de cara?... ¿Os habéis mirado vosotros al espejo?

Así lo voy a quedar cuando lo coja un sábado por la noche.

Así se va a quedar el pobre Takayama cuando me vaya el domingo por la mañana... Reclamando más sexo del bueno...
Y para  que saciéis vuestros instintos más primitivos, aquí os paso el video, que estáis más salidos que el pico de una plancha... Claro, como esto es un blog porno, se supone que es lo que hay que hacer...


Hay más videos de mi chico en youtube, pero me he cansado de verlo hacer las mismas tonterías una y otra  vez, y oye, a ver cómo os lo explico, Taka está muy bueno pero tampoco voy a casarme con él.